Un Gobierno que hace de la mentira su credo oficial
Alberto Fernández apunta en dirección hacia el precipicio al que se encamina el país. Foto: www.cronista.com Mark Twain, un reconocido escritor y humorista estadounidense, dijo alguna vez que "la credibilidad es como la virginidad: una vez que se pierde ya no se recupera". Este parece ser el karma que atemoriza al Gobierno desde que asumió la conducción el 10 de diciembre del año pasado. De las promesas hechas en la campaña electoral, Alberto Fernández solamente pudo cumplir tres: la creación del Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, la desdolarización de tarifas, y la presentación del proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en el Congreso de la Nación, iniciativa que ya obtuvo media sanción tras su reciente tratamiento en la Honorable Cámara de Diputados. Por supuesto que le quedan tres años más por delante para transformar esas ideas abstractas en algo tangible, susceptibles de adquirir verosimilitud. Sin embargo, y parafraseando a Aristóteles,...