Un año de gestión y seguimos a la deriva

 

  Alberto Fernández intenta comunicarse, pero nadie parece escucharlo. Foto: www.eldiario24.com

Hoy se cumple un año desde que Alberto Ángel Fernández asumiera la Presidencia de la República Argentina. A trescientos sesenta y cinco días de tomar las riendas de los destinos políticos del país, el mandatario continúa transitando un sendero que lo llevó hacia tierras pantanosas. El margen de error es cada vez es acotado. Y los problemas, lejos de resolverse, se acrecentan paulatinamente.

Aquel 10 de diciembre de 2019 mucha gente se esperanzó con la idea de que la Nación se revitalizara tras el paso de Macri por el sillón de Rivadavia y de que el ex Jefe de Gabinete fuera el responsable de tomar el timón y enderezar el rumbo. Sin embargo, lo que sucedió a partir de allí fue el accionar imprudente que condujo a un Estado urgido y desmantelado en todo tipo de aspectos, y por si esto fuera poco, la pandemia provocada por el SARS-COV-2 no hizo más que aflorar y desnudar las graves falencias que evidenció la Argentina en materia sanitaria, educativa, económica, social, institucional y de seguridad.

Cuando el discurso mutó descaradamente de la concepción del menosprecio y la falta de importancia por la llegada del virus originado a fines del año anterior en Wuhan, China, hacia estas latitudes a la implementación de la cuarentena más larga de la historia -que se extiende hasta la actualidad- para combatir a esta misma afección que el propio Ministerio de Salud había catalogado como algo “menor que una gripe”, se buscó aplicar una medida en pos del resguardo de la vida, el bien jurídico más importante de todos, por sobre los intereses económicos. Con esta decisión se trató de modernizar el arcaico sistema de salud público con el que contaba el país. Pasaron casi nueve meses desde el 20 de marzo cuando el aislamiento social, preventivo y obligatorio fue implementado por el Presidente Fernández a través del Decreto Nro. 297/2020, y al día de la fecha más de 40.000 personas perdieron la vida por la negligencia y la impericia adoptada por la clase política -“el gobierno de científicos”- que tiene la misión impostergable de brindarle una vida digna a todos los argentinos, algo que parece no tener en cuenta el Poder Ejecutivo, y que además decidió redoblar la apuesta. Propuso la continuidad de la grieta y la polarización enviando desesperada e inoportunamente al Honorable Congreso de la Nación los proyectos de ley de interrupción voluntaria del embarazo y de la atención post aborto y de la aplicación de la nueva fórmula de la movilidad jubilatoria, entre otros, como una medida aberrante implementada ante la caída escalonada de su popularidad. Por supuesto que estos asuntos merecen debatirse considerablemente en los tiempos que corren, pero el momento no era el más propicio.

Una gestión tan incomprensible como paupérrima que le dio un tinte proselitista al velorio del futbolista más grande de todos los tiempos. Hasta con la muerte de Diego Armando Maradona quisieron aprovechar para robustecer una imagen completamente debilitada y enclenque. Como este gobierno no consiguió expropiar Vicentín, intentó sesgar para su conveniencia al deceso del “Diez”. Y Maradona era el jugador del pueblo, que representaba al pueblo, y el pueblo somos todos, no unos pocos.

El Poder Ejecutivo, con un aire de orgullo impoluto, se jacta de defender los Derechos Humanos, cuando en Santiago del Estero no le permitieron a Abigail Jiménez ingresar a esa Provincia para continuar luchando contra un cáncer que pone en jaque su vida a diario, o cuando en Formosa le impidieron la entrada a 7.500 ciudadanos que habían quedado varados por el despotismo de Gildo Insfrán. Y, para darle un marco de incongruencia y de su retórica bifronte, no avaló el informe Bachelet y se abstuvo de expresarse con respecto a las elecciones fraudulentas que se dieron el fin de semana pasado en la República Bolivariana de Venezuela y la perpetración de los crímenes de lesa humanidad que van en aumento en la mencionada República que se encuentra sometida a la autocracia ejercida por un tirano emergido del chavismo puro.

No obstante, algunos miembros del kirchenirsmo duro promocionan una marcha contra los “presos políticos” para el lunes 14 de diciembre, cuando todos aquellos a los que se mencionan (el caso de Amado Boudou y Milagro Sala, por ejemplo), tienen condena firma avalada por todas las instancias del Poder Judicial. Ninguno fue sentenciado por apreciaciones ideológicas, sino por las comisiones de delitos debidamente tipificados en el Código Penal, ocasionando que su relato caiga de Maduro (cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia).

Con funcionarios que no funcionan, tal cual lo mencionara Cristina Fernández de Kirchner en una carta abierta a la comunidad que publicó de su portal digital, se puede evidenciar claramente que es la actual Presidenta del Senado la encargada de maniobrar los hilos del “Teatro de Títeres”, la que maneja la batuta de todas las propuestas que quiere llevar adelante su espacio, incidiendo en cada punto y coma de cualquier proyecto que quiera ser llevado a la práctica. Y Alberto Fernández y sus exégetas, lejos de discernir y de plantar bandera ante el comportamiento adoptado por “la Jefa”, solamente puede atinar a asentir y bajar la cabeza. La fragmentación innegable que existe entre los aliados de la ex Presidente y los que responden al albertismo que no muestran hacia afuera se plasma constantemente en el intercambio de las discusiones palaciegas y las discrepancias irreconciliables que hay entre uno y otro.

Ante el implacable avance de la pandemia que generó estragos en el sistema de salud nacional y que nos cubrió con un manto de vulnerabilidad sin precedentes, la vacuna rusa -la Sputnik V, que es la primera que llegaría a la Argentina- se transformó en el cáliz sagrado por el cual Alberto Fernández lanzó esta especie de cruzada mediática. Por ahora el Gobierno tan solo puedo ejecutar ademanes sobre este tema, sin brindar una respuesta de cuándo llegarán las partidas iniciales de las dosis, en qué cantidad y cómo será el plan vacunatorio para inmunizar a los más necesitados. El pueblo argentino, al igual que en innumerables circunstancias que tuvieron que soportar desde el cambio del mando, fue víctima de una deleznable artimaña que pretende ponderar al Presidente como el héroe (ficticio) de una conquista apoteótica, digna de ser plausible o de merecer un panegírico.

Con un panorama económico alarmante, con una salud sacudida por la pandemia, con un 44% de la sociedad que está sumergida debajo de la línea de la pobreza, con un país flagelado por los frecuentes casos de inseguridad, hay que agregar el atropello desmedido con el que pretende avanzar esta administración sobre las instituciones. Al plan de la reforma judicial para la elección y remoción de los jueces, del Procurador General de la Nación y del Defensor General de la Nación, el aporte solidario y extraordinario que recae sobre los más acaudalados (el denominado “impuesto a la riqueza”), se le adicionan la quita injustificable de fondos coparticipables a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que se le otorgó hace un tiempo por el traspaso de la Policía Federal al ámbito de la ciudad solo por no ser de la misma “tonalidad partidario” y las escuelas vacías durante todo un ciclo lectivo. A pesar de ello, pudieron elaborar un protocolo de sanidad para el funeral de Maradona, pero no lo hicieron durante nueve meses para que regrese el dictado de clases de manera presencial. Pero tuvieron tiempo para apelar al material didáctico que incluyera contenido con tendencias volcadas al adoctrinamiento de los chicos, un movimiento que es utilizado de forma desmesurada por los regímenes dictatoriales.

 Faltan tres años más de gestión. Todavía hay chances de salir a flote y de escapar de las arenas movedizas a las que nos están arrastrando, pero cuando nos ofrecen una soga (llámese ATP, IFE, RePro, etc.), ésta no se halla amarrada a ninguna base sólida. Pero para que ello ocurra, hay que realizar lo más simple que debería realizar cualquier clase política que tenga a su cargo la administración general del país: GOBERNAR. Este sería el momento adecuado de que empiecen a hacerlo.

 

 

 

Asociación Democrática y Defensora de la Justicia.

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